Tigre. Delta del Paraná, deportes y paseos todo el año

Tigre. Delta del Paraná, deportes y paseos todo el año

El Delta se disfruta durante las cuatro estaciones; incluso cuando el fresco se hace sentir, se pueden aprovechar los días soleados para salir a remar, practicar wakeboard o simplemente caminar. Si el tiempo no ayuda, la oferta cultural del Tigre siempre resulta interesante.

“Y sobre el río caen despacio / las hojas de los robles / como silabeantes láminas de papel / doradas, rojas / livianas / se hamacan en el aire / antes de continuar su viaje / en la superficie / de un cauce que llega hasta el mar.” Estos versos del poema “Otoño en el Río Luján” pertenecen a Inés Ambrosini, poeta, periodista y asidua remadora. Inés conoce bien el terreno: recorre frecuentemente los canales del Tigre, donde se aventura junto al equipo de la escuela Delta en Kayak casi todos los fines de semana, incluso ahora en invierno, cuando muchos no se le animan a esta inmensa geografía húmeda.

Aventuras en el Delta

Patricio Redman y s hermano Fabián son los instructores responsables de Delta en Kayak. Cuenta Patricio que recorren ríos “muy pintorescos” como el Fulminante, Gambado, Sarmiento, el arroyo Abra Vieja y el Canal Rompani. “A lo largo del paseo tenemos posibilidades de observar aves y mucha naturaleza. Normalmente hacemos la vuelta al Sarmiento, que es un recorrido muy interesante. Se rema aproximadamente una hora y media de ida y una hora de regreso, a ritmo tranquilo. En el medio hacemos un descanso en nuestro parador con playa, donde pueden comer o tomar algo. La salida es muy fácil, se transitan arroyos y ríos muy tranquilos.”

Las actividades se realizan todo el año y se organizan salidas y travesías por diferentes lugares, “como una forma de continuar en la actividad y aprovechar lo que se aprendió durante el verano”, propone Redman. “Se puede empezar en cualquier momento, ya que todos los fines de semana hay gente tomando su primera clase. La clave es ir a un ritmo pausado, sin matarse, con la cadencia que permita una remada fluida y que se pueda sostener en el tiempo.”

Una nueva modalidad se sumó en los últimos años a clásicos náuticos como el remo, el esquí acuático o el mismo kayakismo: es el wakeboard, que sería lo que el snowboard al esquí tradicional. Este deporte es el resultado de una combinación entre el esquí acuático, el surf, el skateboard y el snowboard. Adrenalina pura. La tabla es similar a la del snowboard, y es arrastrada por una lancha con la que se conecta por una soga y un manillar. Los expertos como Gabi Díaz o Gonzalo “Chalo” Renosto, responsables de las escuelas Wakeschool Argentina y Wakebeach respectivamente, son capaces de realizar piruetas por los aires a altas velocidades aprovechando el oleaje que produce el motor de la embarcación.

A una hora de navegación desde la estación fluvial de Tigre en lancha colectivo, en el kilómetro 13 del río Carapachay se encuentra Bonanza-Deltaventura, un sitio ideal para actividades de ecoturismo. Aquí se pueden realizar trekkings interpretativos con avistaje de aves, cabalgatas por el monte, salidas en canoas canadienses y mountain bike. Por la mañana, luego de un buen desayuno, se escoge alguna de las tantas actividades. Luego llegará el asado para el almuerzo, y otra vez al ruedo: aún queda tiempo para elegir otra actividad. Más tarde, una merienda y a emprender la vuelta, que no es obligatoria: en esta antigua casona de campo hay cuatro habitaciones con capacidad para hospedar hasta diez personas que deseen pernoctar bajo el cielo estrellado del Delta y amanecer con el canto de algunas de las numerosas aves que habitan este rincón bonaerense.
Una garza mora acecha a una posible presa desde una rama a ras del agua.

Rossana Di Mecola, quien lleva adelante este emprendimiento, cuenta algunas de las novedades que ofrecen en Bonanza: “Al atardecer hacemos una pequeña demostración equina para despedir a la gente, y en las estadías de más de tres días realizamos cabalgatas nocturnas, salidas en canoas bajo las estrellas y caminata nocturna en la naturaleza”. “El Delta es otro mundo y siempre te sorprende. Ahora, además, se está convirtiendo en un paseo cultural”, apunta Laura, otra enamorada del cambio de paleta que ofrecen los meses fríos.

Museos junto al río

Generalmente se relaciona al Tigre con naturaleza y aventura, pero también existe por aquí una interesante oferta cultural. Hace un año se inauguró la Casa Museo de Haroldo Conti, en homenaje al escritor de Sudeste, desparecido durante la última dictadura. Ubicada sobre el arroyo Gambado, la vivienda fue recuperada y transformada en museo y espacio para escritores, luego de más de veinte años de abandono. Por el momento sólo está abierta los sábados y para visitarla hay que ponerse en contacto con los responsables de Cultura del Municipio de Tigre.

El emblemático Museo de Arte Tigre se emplaza en lo que alguna vez fue el Tigre Club, un clásico y bellísimo edificio de la Belle Epoque. Su colección cuenta con obras de arte figurativo de fines del siglo XIX y el siglo XX. Organizadas temáticamente, las siete salas proponen al visitante un recorrido por los aspectos más destacados de la historia del arte nacional: el paisaje y la arquitectura, la figuración humana, la naturaleza muerta, el puerto, la génesis de nuestra plástica y Tigre como referente estético. Precursores como Pellegrini, Paliere y Rugendas se encuentran con maestros como Castagnino, Spilimbergo, Sívori y Berni. En 1979 el edificio fue declarado de interés patrimonial histórico, y en la década del ‘90 se acondicionaron sus instalaciones dando origen al actual museo, abierto al público en 2006.

Otro sitio por visitar es el Museo Sarmiento, instalado en la casa junto al río Carapachay que perteneció a Domingo Faustino Sarmiento, un precursor de la zona, que eligió el Tigre para descansar y escribir dejando un nutrido legado vinculado con la producción y la vida local. En este lugar, declarado Monumento Histórico Nacional, se pueden ver todo tipo de objetos personales, muebles de su despacho del Consejo Nacional de Educación, documentos, cuadros, sillones y su cama. Frente a la casa hay un busto de él y otro de su madre, doña Paula. Y junto al museo funciona una biblioteca para habitantes del Delta, donde se realizan talleres y exposiciones.

También resulta muy interesante el Museo de Arte en el Delta Argentino (MADA), construido por el al artista y arquitecto Miguel D’Arienzo. A orillas del río Luján, antes de la desembocadura del Carapachay, este sitio que fue refugio de pintores como Xul Solar es un conjunto arquitectónico formado por la vivienda del propio artista y tres módulos hechos en hierro y chapa, unidos por puentes y rampas. En el jardín hay esculturas realizadas con objetos encontrados en las islas como maderas, troncos, chapas y hierros, y en el interior se exhiben pinturas de gran formato.

Por último, también se puede visitar el Museo de la Reconquista, que brinda un atractivo recorrido por la historia de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires y la historia del Partido de Tigre. Por su parte, el Museo del Mate, curioso aditivo criollo, propone un acercamiento a la costumbre más cotidiana y tradicional de los argentinos con una colección de mates, bombillas, pavas, calderas, braseros y yerberas.

Caminatas y relax

En el Delta, además de navegar por los zigzagueantes canales, también es posible andar a pie en los senderos abiertos entre la espesa maleza, una opción que permite apreciar más de cerca flora, fauna y vida de los habitantes del lugar. Estos caminos son abiertos por los propios isleños para facilitar ciertas tareas de su vida cotidiana, entre las que sobresalen la industria maderera y la apicultura. En la zona conocida como Tres Bocas, por tratarse de la confluencia de tres ríos, a 35 minutos de navegación en lancha colectiva, hay una escuela, una capilla, un establecimiento apícola abierto al público y algunas opciones gastronómicas. Otro sector similar se encuentra sobre el arroyo Rama Negra, a una hora de viaje. Si bien es un poco más lejos, este lugar es reconocido por las grandes posibilidades para el avistaje de aves.

Asimismo, para aquellos que necesiten desconectarse más de un día del trajín urbano, el Tigre ofrece varias alternativas de alojamiento en contacto con la naturaleza. Algunas cuentan con programas de spa, como el Marcopolo Inn Náutico, que tiene además playa privada y organiza caminatas, salidas en kayak y pesca con guías especializados. El hospedaje y restó Beixa Flor, sobre el arroyo Abra Vieja, propone en cambio un paseo nocturno por el Río de la Plata, con cena y alojamiento incluidos. El sitio cuenta con un parque con variadas especies de plantas exóticas y autóctonas, y un hermoso bosque de casuarinas.

Mucho más cerca, en el propio corazón tigrense, se puede caminar por el Paseo Lavalle Victorica, a orillas de los ríos Tigre y Luján, deteniéndose a comer y contemplar el río en alguno de los tantos bares y restaurantes. O darse una vuelta por el tradicional y siempre llamativo Puerto de Frutos, para tomarse un buen jugo natural o llevarse alguno de los tantísimos productos regionales y artesanales que allí se pueden conseguir, como los clásicos muebles en mimbre y madera, mates, hamacas, jabones, lámparas, plantas y plantines, productos de talabartería, ropa de todo tipo, mantas y más, muchísimo más en este mercado multicolor y variopinto.

Imagen: Buenos Aires Kayak
Fuente: Página 12

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Notas y articulos de turismo de la Provincia de Buenos Aires, que le permitirá conocer mas de nuestras bellezas.

2 Comentarios

  1. Autor
    Mariana 7 años hace

    Que lindo el Tigre, me encanta ir cada vez que puedo .. en verano, jaja
    El puerto de frutos esta abierto todo el año ?

  2. Autor
    Nico Valdez 7 años hace

    Cada dia está mas lindo el tigre, incluso en invierno.

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